El ritmo de la canción surgió entre amigos, con los "hoh" que parecen hechos por indios y los golpes como una especie de broma. La llamábamos "la canción india", pero no tenía letra, sólo ese ritmo de guitarra y algún que otro gorgorito. Un día nació la canción a partir de esa base, casi sin quererlo.
Con el tiempo me di cuenta de que realmente no era ese 'monstruo' o 'demonio' de los que tanto hablaba. Tan sólo era otra etapa de mi vida, una etapa menos lúcida y vivaz que la anterior. Pero no por ello tenía que ser oscura. Aún así, siempre me gusta cantarla y recordarla, puesto que así jamás me olvido de los sentimientos que me azoraban durante cierto tiempo.
En el último concierto, Ángeles Barea me acompañó con su flauta en esta canción, y le dio un toque realmente mágico. Intentaré seguir haciendo magia.
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